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miércoles, 30 de marzo de 2016

CUANDO EL CAOS DEJA DE SER UN JUEGO DE PALABRAS

Agradecimiento al  amigo Augusto, director del blog “Nacionalismo Católico San Juan Bautista”.

Por ANTONIO CAPONNETTO


Querido Augusto:

                           
 Te agradezco mucho tu solidaridad y tu preocupación ante ciertas agresiones en curso,monopolizadas insólitamente por el blog Infocaótica. Así como te agradezco el afán amical de ofrecerme tu propio espacio digital para ensayar algún descargo.

martes, 29 de marzo de 2016

¿PUEDE MORIR LA PATRIA...?

                                                                                                           

Por Mario Bianchetti

Comentario sobre la democracia y sobre la patria, a partir de un lindo poema de Antonio Caponnetto titulado "La vida de la Patria". 

Así canta en versos mayores el autor:

lunes, 28 de marzo de 2016

POESÍA

Por Germán Rocca

En el día de hoy, el Prof. Dr. Antonio Caponnetto, nos ha obsequiado el segundo tomo de su obra La democracia: un debate pendiente. Respuesta al Dr. Héctor Hernández.
Ciertamente, nos hemos sentido honrados con su gesto y su fecunda conversación.
Lamentamos no ser la persona indicada para reseñar una obra que, por lo que hemos ojeado, es tan extensa como rigurosa.
Apenas vamos por las primeras páginas del libro que ya nos resulta apasionante. Al comienzo de la obra hay una poesía que me trajo el recuerdo de nuestro amigo, Esteban Falcionelli; conociéndolo, sé que a él le hubiese encantado y por ello me propuse transcribirla.
No sé si fue la Semana Santa, las charlas con Juan, Clara y María José o los intercambios con don Antonio -tan querido por Esteban-, o tal vez todo esto junto, lo que hizo que lo tengamos tan presente en estos últimos días.

Ahí va la poesía:

"El león falleció ¡triste desgracia!
y van con la más pura democracia,
a nombrar nuevo rey los animales.
Las propagandas hubo electorales,
prometieron la mar los oradores,
y aquí tenéis algunos electores:
Aunque parézcales a ustedes bobo
las ovejas votaron por el lobo;
como son de buenos corazones
por el gato votaron los ratones;
a pesar de su fama de ladinas
por la zorra votaron las gallinas;
la paloma que sabemos inocente,
inocente votó por la serpiente;
las moscas, nada hurañas,
querían que reinaran las arañas;
el sapo ansía, y la rana sueña
con el feliz reinar de la cigüeña;
con un gusano topo
que a votar se encamina por el topo;
el topo no se queja,
mas da su voto por la comadreja;
los peces, que sucumben por su boca,
eligieron gustosos a la foca;
el caballo y el perro, no os asombre,
votaron ambos por el hombre.
Y con dolor profundo
por no poder encaminarse al trote,
arrastrábase un asno moribundo
a dar su voto por el zopilote.

Caro lector que inconsecuencias notas,
dime: ¿no haces lo mismo cuando votas?"

"La Elección, poema anónimo publicado en "El Cronista del Valle", de Brownsville, Texas, el 26 de mayo de 1926. Según Antonio Saborit, fue escrito por el mexicano Guillermo Aguirre y Fierro"

domingo, 20 de marzo de 2016

A propósito del vol. II de "La democracia:un debate pendiente".


Antonio Caponnetto

CARTA A MIS AMIGOS

SOBRE SI SE PUEDE SERVIR A DOS SEÑORES

Con motivo de la aparición de mi libro: La Democracia:un debate pendiente. Respuesta al Dr. Héctor Hernández, vol. II


N.F.H.H. Nueva Ficción de Héctor Hernández



            En coincidencia con la aparición del segundo volumen arriba mencionado, está circulando en estos días un libelo digital del Dr. Héctor Hernández, titulado “Pensar y salvar la Argentina II. Sobre la participación política de los católicos”(Buenos Aires, Ediciones Gladius,2016, en adelante N.F.H.H). El mismo se presenta como una presunta contestación al volumen primero de mi autoría: “La democracia:un debate pendiente. Respuesta al Dr. Héctor Hernández.vol.I”,(Buenos Aires, Katejon,2014).

         El trabajo da vergüenza ajena por varios motivos.

sábado, 19 de marzo de 2016

CAMBIEMOS, PERO QUE NO SE NOTE

Por Antonio Caponnetto
Si dejamos de lado cuestiones adjetivas y nos ceñimos a lo esencial, no es difícil hacer un balance de estos primeros tramos del gobierno macrista; que por lo pronto no debería llamarse gobierno sino gestión. Diferencia subrayada por los mismos interesados y que marca una primera y grave distancia entre el pensamiento clásico y el moderno acerca de la res pública. En un gobierno se juegan causas del Orden Social, incluyendo la causalidad ejemplar, en miras del Bien Común. En una gestión se procesan recursos

miércoles, 16 de marzo de 2016

¿POLÍTICA MUNICIPAL?

Hay tres entrevistas en Panorama que resultan
muy  interesantes y que vale la pena comentar.

Para más adelante dejaremos las de Prada y De Mattei, pero vayan leyendo y viendo las diferencias: por un lado el “pesimismo histórico” de Prada y el “optimismo” de De Mattei, y en este último la referencia al “asunto Putin”. Todos temas que son interesantes de considerar más adelante.

Con respecto al Padre Devillers, dos cosas resaltamos:

lunes, 14 de marzo de 2016

INFOSEGOVIANA

Por Dardo Juan Calderón  
  La última glosa de Infocaótica, sobre un artículo de Juan Fernando Segovia, resulta magníficamente ejemplarizante del derrotero entrista. Me recuerda a una intervención que hace poco tuve en una red de tradicionalistas. En esta, un tradicionalista entrista, esforzado por encontrar su marco teórico, había descubierto un texto que lo satisfacía. Claro, el texto era modernista, y una vez  que uno le resaltaba el hallazgo de que su derrotero allí lo conducía, salía a los reculones ensayando excusas y largando espuma. Esto de Infocaótica es lo mismo. El texto en el que encuentran su ansiado marco teórico, es liberal, de tono conservador eso sí, y por demás adolescente (del año 1982 ¡ el autor apenas pasaba los veinte años!). ¡Todo un hallazgo! Hallazgo que muestra una cierta involución que va marcando al ex nacionalismo católico.

viernes, 11 de marzo de 2016

CUANDO LA RESISTENCIA SE ENTIBIA

Por Dardo Juan Calderón

 No vayan a creer que porque cada tanto me llamo a silencio esto significa que no voy a dar el gusto de ser siempre el “malo de la película” (en este caso soy el Coronel Kurtz ¡me encanta! ¡el Corazón de las Tinieblas! ¡espero no pasar a ser el de El último Tango en Paris! Aunque…).
  No se me había escapado que el artículo de Panorama 
Cuando la resistencia se quema” iba dirigido a los malditos cocodrilos y como respuesta del asunto del Juez Scalia y de su vástago pastelero, que expresan la misericordia del buen Dios en las obras imperfectas de la tierra (meloso). 

jueves, 10 de marzo de 2016

“LA PERVERSIÓN DEMOCRÁTICA…” SALE EN ABRIL EL ÚLTIMO VOLUMEN DE LA TRILOGÍA DE ANTONIO CAPONNETTO.



    Por una deferencia del autor – Don Antonio- tengo en mis manos una edición digital del último volumen de su trilogía sobre la Democracia y por lo tanto estoy en condiciones de – como el mismo autor lo propone – dar por terminada esta discusión entre “pragmatistas” y “principistas”. No voy a realizar una reseña hasta tanto tenga la ansiada edición en mis manos, simplemente es esto un pequeño anuncio de la finalización de una obra que me evita mayores discusiones (como lo fue la obra del P. Devillers en su momento), por cuanto ya cuento con un libro que expresa mis ideas al respecto y que se expresan desde mayor erudición y autoridad, libros a los cuales puedo remitir y dejar de hacer penar a mis contradictores con mis balbuceos.

lunes, 7 de marzo de 2016

RESPONSO PARA UN CONDENADO.

Por Dardo Juan Calderón
¿Cómo se despide a un tipo que medio en joda y medio en serio, anuncia su propia condenación? ¿Creen que exagero? Escuchemos su propio comentario a su gran ópera prima El Nombre de la Rosa:

“¿Qué lector modelo quería yo mientras escribía? Un cómplice, por supuesto que siguiera mi juego. … pero al mismo tiempo quería que se diseñase una figura de lector que, superada la iniciación, se volviese mi presa…Tú crees querer seso y tramas criminales en las cuales al fin se descubre al culpable… y bien, yo te daré latín, y pocas mujeres, y teología a montones y litros de sangre como en el Gran Guiñol, de modo que tú digas ¡Pero es falso, no lo quiero! Pero en este punto deberás ser mío y probar la bebida de la infinita omnipotencia de Dios que hace vano el orden del mundo. Y luego si eres bueno, darte cuenta de la manera que te atrapé en la trampa, porque, al fin, te lo decía a cada paso, bien te lo advertía que te estaba trayendo a la condenación, pero lo lindo del pacto con el diablo es que se firma sabiendo bien con quién se trata. Si no, ¿por qué ser premiado con el infierno?"

viernes, 4 de marzo de 2016

DESCARGO DE MIGUEL AYUSO.

  Por Dardo Juan Calderón.

  Hemos recibido el siguiente descargo via comentario a la reseña del libro del P. Devillers. No podemos saber si su origen es cierto pero lo suponemos por el estilo. Hemos creído igualmente necesario publicarlo en la portada, pues dada la antigüedad, podría pasar desapercibido y seguidamente haremos una valoración del mismo. El comentario es el siguiente:

Muy señores míos:
A través de un amigo he sabido del artículo publicado en ese medio sobre el libro del padre Devillers y en el que se me alude con reiteración. Me he visto sorprendido por el tono que usa el autor, pues tuve gran amistad con su padre, a quien traté siempre con el respeto que merece la edad y la piedad debida al magisterio. Y de quien guardo recuerdo imborrable. Con gusto, pues, y para evitar polémicas que no me parecen constructivas, lo hubiera dejado pasar. Pero creo que debo recordar al menos unos datos objetivos:
1. Me consta que el padre Devillers dirigió personalmente la edición: él eligió el diseño, tradujo su nombre al castellano, omitió la condición sacerdotal, redactó la cuarta de cubierta con cita de Madiran incluida y decidió la supresión del prólogo de la edición francesa (del obispo Tissier de Mallerais).
2. El padre Devillers me pidió el prólogo con insistencia, aun tras sugerirle que tenía algunas discrepancias. Prólogo que, precisamente por eso, le hice llegar antes de que se publicara y que, honradamente, me pareció no sólo respetuoso sino elogioso. Así lo recibió él, pidiéndome únicamente al expresármelo un cambio de orden de algunos párrafos, a lo que accedí con mucho gusto. Siempre le he tenido estima desde su lejano destino en el Priorato de la Hermandad de San Pío X de Madrid, al que acudo desde su fundación, durante los años ochenta del siglo pasado.
Atentamente,
Miguel Ayuso
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   No tengo razón alguna para dudar de la veracidad de lo dicho, y es más, tengo varias para suponer  el acierto; de hecho y conociendo los curas, en mi comentario preveía la posibilidad de que el prólogo le haya sido solicitado, lo que no aminoraba la ofensa. Lo cierto es que alguien puede como acto de humildad poner la mejilla, pero el golpeador no por eso comete menor falta. Y este hecho habilita a que alguien menos virtuoso, tome revancha. No otra cosa es esta historia, y se ha hecho aun a riesgo de ser desautorizados por el ofendido. Lo escrito, escrito está, y no se necesitan muchas explicaciones.
    Con respecto a las falencias editoriales, a más de los bajos presupuestos, entiendo que se haya seguido una mala costumbre que se cultiva en España, y de eso no hacía cargo alguno al mencionado, y sí al editor. Pero son asuntos menores que quizá malamente até en un “complot”, y en realidad fue un especie de autocomplot del autor, por no suponer la malicia.
    Lo que resulta inaceptable para medianas inteligencias, es la ingenua afirmación de que le pareció “no sólo respetuoso sino elogioso”.  Repasando los términos de la crítica, resultan irreverentes, petulantes y detractores. En especial el dictámen infalible de “error”, pudiendo mantener con humildad  la discrepancia.  
     No quiero imaginar su idea de una crítica si aquello es un elogio.
     Ya tuvimos experiencia en su homenaje a Gambra, con ocasión de su muerte, en donde ponía como “chochera” de viejo (no recuerdo la palabra exacta usada – si recuerdo que era rebuscada - y no tengo el texto a mano) su adhesión a Mons. Lefebvre. Sabemos que apuñala entre cortesías. Lo nuestro es más rústico.
    Nuestra adhesión no es sólo a una celebración liturgica dominical, sino a todo un espíritu y una obra que inició Mons Lefebvre y que lleva su sello ineludible.
   Agradecemos su descargo y le saludamos cordialmente.



jueves, 3 de marzo de 2016

LA CRISTIANDAD O CIUDAD CRISTIANA.

Por Dardo Juan Calderón

Infocaótica saca dos artículos sobre lo que llama “idealizaciones históricas”, y pareciera que yo no tengo otra cosa que hacer que ponerme en contra o pretender trabar una disputa. No es así. Sinceramente no pretendo rebatirlos o refutarlos, como no lo he pretendido con Ayuso y con otros en este Blog. Lo que me motiva es “ver” las diferencias. Tomar clara conciencia que el catolicismo, ya privado del magisterio eclesiástico, comienza a partirse en mil pedazos y que la armonía que suponía ser de la misma religión, ya no existe, al punto que muchas veces, no sabemos si somos de la misma religión. Hay una religión surgida del Concilio Vaticano II, humanista, que sin duda ya no es la religión que profesaba la Iglesia. Es probable que numerosos miembros de la jerarquía y hasta el mismo Papa, ya no profesen la “vieja” religión, pero que no la nieguen sino que la consideren de pasada en un proceso evolutivo.

Este giro no sólo influye a los “modernistas” declarados, sino que también va trocando  las formas mentales de los que entienden ser católicos de siempre, y es por ello que de haber estado no hace tanto en un mismo bando, hoy nos desconocemos, y nos desconocemos en las más variadas circunstancias, ya sea en el ámbito de la liturgia, de la vida práctica, de la valoración histórica, filosófica, moral,  y mucho otros lugares. Siendo que nuestra religión supone una visión integral del todo, estas disidencias que se van acentuando obligan a pensar que uno o el otro, está agarrando para el lado de los tomates. Y así debe ser. Pero por ahora no hay magisterio que ponga fin a las dudas.
La duda pasa por si la manera de capear este temporal de discordia, de falta de maestros, es hacernos un poco los tontos o agarrarnos a palos. Cuando un ejército retrocede después de la derrota, las disidencias se hacen tremendas. Se desconfía de los oficiales a quienes se carga el peso de la derrota y cada soldado tiene una idea diferente de qué hacer. Cualquiera que tenga un mínimo de idea de orden, sabe que ese momento exige más que nunca el ponerse a disposición casi ciega de los oficiales. Pero ¿quedan?
Ya cada uno es un general y tiene “la” idea de lo que hay que hacer. El catolicismo, como fuerza social y civilizadora ha desaparecido, es una derrota evidente. Pero sigue siendo la religión cuya subsistencia está garantizada en la Promesa. La promesa sobre Su Iglesia. Iglesia que necesariamente tiene que tener una presencia material, y una jerarquía sacerdotal. Es decir, que la “civilización” cristiana que ya retrocedió hasta su casi total desaparición, nos deja como único refugio, esa sociedad mística – con presencia terrenal- que es la Iglesia y que tiene su oficialidad en los sacerdotes, no ya en los príncipes del mundo que han defeccionado.
Uno de los dramas de este repliegue social, es echarle la culpa al sacerdocio. Siempre pasa, como dije: a los oficiales. Y entonces todas las estrategias se centran en sacarse de encima a estos pavos o traidores. Les echamos la culpa del ralliement y otra serie de linduras, más la torpeza del Concilio, y llegamos a la conclusión de que de ahora en más, no vamos a cometer el error de hacer nada con ellos (que es justamente la locura a las que nos quiso llevar el enemigo haciéndolos fallar y en la que no debemos caer, rogando para que se levanten). Y del análisis histórico parece que nos asiste razón, parece que le hubiera ido mejor a Francia – y a la Iglesia misma-  con Maurras que con los curas. Sentimos que los curas “se quedan cortos” en lo social y lo político, y arremetemos. Hacemos teorizaciones sobre el “anticlericalismo”, medio en broma, medio en serio, y queremos decirles “ya no se metan en esto que no saben nada, déjennos a nosotros”. Y este es el primer paso al naturalismo.
El artículo de Infocaótica está lleno de cosas “novedosas” que me impresionan malamente, aun dentro de un ambiente católico. Cosas que denotan principalmente un naturalismo, pero que contienen una reacción vergonzante sobre nuestra historia y una disminución de las calidades del enemigo .
No sé a qué quieren referirse con “cristiandad”, pero si es a lo que siempre nos hemos referido, es decir a una civilización fundada sobre los principios evangélicos, a un orden social cristiano, pues, sin lugar a dudas – hasta ahora- esa civilización fue la medieval y no ha habido otra. Cristiandad es igual a Edad Media. Vemos su formación, apogeo, decadencia y desaparición. Otra cosa es la Iglesia que subsistirá en el misterio en cualquier circunstancia; siempre habrá cristianismo en cualquier lugar y situación, pero no “orden social cristiano”.  Es más, la profecía nos dice que habrá tiempos en que si no fuera por una intervención divina, ni fe quedaría en la tierra.
Que este orden no era un orden de perfección, pero por supuesto. Ninguno nunca lo será en esta tierra (acá entran a tallar los milenarismos; por ejemplo Plinio Correa y en su seguimiento Roberto De Mattei, que esperan un gobierno Mariano en el futuro, que dejará en la nada a la Edad Media. Se basan en Fátima y en “Al final, mi Corazón Inmaculado triunfará”. Allá ellos).
El cristiano debe siempre buscar la reedición, en la medida de lo posible, de una civilización. Y esto implica el ciclo histórico de la lucha del bien contra el mal, que comenzó con la serpiente en el paraíso y que seguirá sin arreglo amigable y con permanente insidia, hasta el fin de los tiempos en que el maldito será arrojado para siempre al infierno.
La “estrategia” cristiana es siempre la misma, la de Cristo, porque Cristo es siempre el mismo: Buscad el Reino de Dios … Es decir, una gran fuerza espiritual con base en la gracia divina, y luego, ser levadura de la masa. ¿Los medios? Pues honestos y con gran confianza en los medios sobrenaturales.  Todo lo que supone a la Iglesia jerárquica y sacerdotal en la primera línea de todo este esfuerzo. A Cristo en la primera línea.
Pero la estrategia del demonio nunca es la misma, él es el cambio, son ciclos de renovados ataques, lo que ayer era por las concupiscencias del hombre, hoy es por las instituciones, por las ideas políticas etc. Desatada la bestia del mar, luego vendrá la bestia de la tierra.
Al hacer el articulista comentado el análisis de cómo lo logró la Iglesia primera, pues acierta que lo hizo en una gran espiritualidad, en el martirio y luego en la penetración del orden pagano. Donde no acierta – y este error es viejo y muy explotado por el Opus Dei - es que ya no estamos en un orden pagano, sino en un orden “anticristiano”. No ya un orden que desconocía los beneficios de la doctrina evangélica, sino un orden que habiéndolo conocido, se vuelve contra ellos. Y se vuelve ya no en forma expresa como en el racionalismo, sino que el demonio busca una vuelta solapada, y se vuelve “pareciendo” algo cristiano en esta época contemporánea. El pagano expresa una cierta inocencia, que en este nuevo orden está perdida. El pagano no conoce a Cristo. La modernidad sí, y lo niega; lo niega primero en la herejía, pero ahora con algo mucho peor que es la apostasía.
En suma y en primer lugar, sin idealizar la Edad Media, es ella la fuente histórica ejemplar para un orden cristiano posible. Fue la civilización cristiana y no ha habido otra en la historia y por ahora no se avizora otra. En segundo lugar, para intentar una civilización hay que primeramente pasar por el Calvario, el martirio, por fortalecer una Iglesia de santos, como fue aquella. Es decir, por recomponer la “oficialidad” del ejército. Y por último, no pensar que uno se enfrenta a inocentes paganos, sino a apóstatas y deicidas que están más que avisados de aquella estrategia y que te esperan a cada paso. No sólo te esperan, sino que saben aún mejor que vos que lo que tienen que hacer, es barrer la oficialidad (como los soviéticos en Katym), y ya casi lo han hecho. Entonces vemos que nuestras diferencias no son tan de fondo – pero se van tornando – sino que hay un planteo de avanzada sin cumplir los pasos previos de establecer un aprovisionamiento y reforzar una retaguardia, que no es otra cosa que reforzar la Iglesia y el Sacerdocio católico. Que reforzar las instituciones básicas como la familia y la parroquia. Y que sin estas realidades reforzadas, toda avanzada es un suicidio.
Y con esta comprensión, el artículo referido resulta de lo más inadecuado, en primer lugar porque produce una solapada iconoclastia de lo medieval en pos de una utópica civilización futura, siendo que esa medievalidad es nuestra referencia obligada; y en segundo lugar porque oculta la maldad del enemigo, la aminora ¿por qué no la ve? Puede ser. E intenta una estrategia que ya no procede. No se vencerá a la modernidad  como se lo hizo con el paganismo. Aquello era una naturalidad que había que impregnar de vida sobrenatural. Esto es contranatura, es antisobrenatural y fundamentalmente anticristiano.  Es casi absolutamente imposible introducirse en sus instituciones sin caer en la negación, la blasfemia, el medio deshonesto y fundamentalmente, sin tener que aceptar en forma expresa y palmaria lo que todo entrismo ya está expresando: que en estos ámbitos nada tiene que hacer la Iglesia y que no la llevamos dentro nuestro cuando aparecemos; la cultivamos en otro ámbito privado. Ya el enemigo, que espera el entrismo y lo conoce bien,  exige una tácita o expresa apostasía. Por lo menos una atestimonialidad, que en el caso del artículo referido, se demuestra con el calculado anonimato.

martes, 1 de marzo de 2016

MÁS QUE DE ACUERDO CON INFOCAÓTICA.

Por Dardo Juan Calderón
Como se ve, somos cocodrilos civilizados, cocodrilos de foso. Casi que domesticados. No se va a cazar a un  foso. Nuestras diferencias con Infocaótica pasan por el entrismo y no pueden dirimirse en la filosofía (¿por qué? Ya veremos, es un problema de perspectiva) y aunque expresen que mucho no entienden de qué se trata esto del entrismo, no les creo, ya todos entendemos de qué se trata. No nos preocupa mucho el entrismo en sectores ajenos a la Ciudadela, son viejos compañeros a los que las circunstancias los van alejando y más allá de la pena, el extrañamiento y la nostalgia - como ellos mismos expresan al hablar del libro del P.Devillers - un cierto desinterés mutuo nos va ganando y de allí al desprecio, hay un paso. Desprecio que a veces hasta se hace necesario, pero  con un dejo de culpa: se les enseñó política sin pasar por los clásicos.

   El entrismo es una  estrategia política, es salir a hacer política dentro del medio que la época propone, que no es otro que la democracia partidocrática. Comenzó con el ralliement. Es un “realismo”, pero un realismo un tanto ramplón, Sanchista ( o panzista), que ya descree de la posibilidad de hacer algo fuera de este medio y se siente llamado a hacer algo, poco o mucho, para morigerar el efecto dañino hacia los nuestros. Ya no un sabotaje que se entiende imposible - y en eso coincidimos – que si se pudiera, sabemos que se haría de buena gana. Sino un efecto de “contención” en las consecuencias más directas a nuestros intereses concretos, y para el cual, hay que aceptar las puestas esenciales del sistema actual, taparse la nariz, adoptar parte de sus poses y “entrar”. Queda como anhelo la posibilidad de cambiarlo desde dentro, ya no sólo contenerlo, para lo cual se exigen dos condiciones, que de cumplir la primera, ya seríamos el sistema; y para cumplir la segunda, hay que salirse del sistema.
Una – que lo impone el mismo sistema -  es el hacer número y cantidad, y aquí salimos del Reino de Dios para “entrar en el reino de la cantidad que protestaba Guenón, que es la peor forma de ser moderno” (la frase es de Don Antonio). Ya entrar en este ámbito de la consideración del prójimo como masa para el ejercicio de la seducción o del terror, es emular el método del demonio. Una acción de proselitismo político para acumular votantes explotando sus necesidades urgentes y vecinales en detrimento de sus reclamos espirituales, no resiste el menor análisis. Es concebir al hombre como una serie de esfínteres y no como un alma.
Y dos, es la prédica testimonial para la restauración de una aristocracia (no una élite). Pero allí tenemos las prevenciones que Calderón Bouchet nos hace en la Reseña de Germán Rocca. No es del mundo del partido ni de las cátedras que puede salir esto, sino del mundo familiar, del mundo de la piedad, que se decanta en generaciones de servicio callado y desinteresado. Claro que podemos emular el otro sistema que oculta la gran estafa de la cantidad: el del influjo anónimo de la logia, del lobby, que muchas sociedades católicas han tomado como modelo y que implican enormes períodos de soterrada manipulación y ambivalencia para hacerse del único poder que parece  real en esta infame tragedia: el poder económico con todas sus reglas y su despiadada “moralidad”, y sobre el cual ya el que nos previene con avisos de condenación, es el mismo Jesucristo.
 En suma, para un entrismo sólo queda el camino de la contención de los efectos dentro del sistema del número y de la vulgaridad del hombre de la política moderna. ¿Podrá un hombre solo resistir el flujo de la corriente? No digo ya influir y contener, digo no perder su integridad, su familia, su honestidad, su veracidad y su honor al tener que “disfrazarse” de moderno? Digo poder seguir siendo medianamente un “hombre de bien”. Los ejemplos hasta hoy demuestran lo contrario. Hemos hecho en este blog concretas alusiones a personalidades que se proponían desde el entrismo como ejemplares de esta conducta y en todos los casos se ven aflorar las tremendas defecciones. Podríamos hacer muchas más que nos guardamos  por compasión, pero tras el aviso del P. Devillers sobre el grave peligro que corren las familias en estos intentos, sería enorme la lista que demuestra el deterioro moral y psíquico que se patentiza en sus proles.  El sostenimiento de una ambivalencia puede ser perdonado por Dios, pero jamás por los hijos. Estos lo captan en el aire y se producen dos efectos posibles, el cinismo o la debilidad vital. Hagan caso o  no, sepan los que buscan esta vía que es para solteros e incapaces de amor, es una especie de vocación para monjes laicos y estériles, dispuestos a una tarea de espionaje que suponga una inmolación de las vertientes vitales. Y si no creen, repasen nombres.
     Existe una última clase de entristas. Los que lo promueven y nunca lo logran, que son como esas madres que llevaron de mala gana una moral sin convicciones, que no pueden romper el cerco de su vergüenza sin virtud y pasan la revancha a sus hijas que se lanzan a la impudicia más por resentimiento que por genuino placer, resultando finalmente torpes cortesanas.
     Todo esfuerzo político que no quiere pasar por estas pruebas, hoy por hoy, requiere un previo repliegue sobre la vida familiar y de piedad; una recomposición del hombre en su estructura vital, moral, intelectual  y religiosa, que la modernidad ha quebrado en el medio de su espina dorsal. Y esto proponemos los antientristas.
      Una recomposición vital sobre los amores concretos y carnales, los de la tierra, los del país y del paisaje paterno (patrio), los del arrraigo; los de la mujer noble, decente y fértil;  los del propio cuerpo al sol y a la intemperie en el trabajo honesto; los de la amistad desinteresada, fuera del lobby,  de la “capillita” de admiradores y del cálculo. Los del sudor, la sangre  y el semen.
      Una recomposición moral, en el sano orgullo y la nobleza, en el desprecio por el culto de las “cosas”, en el cultivo de una personalidad fuerte, veraz, desafiante y confiada en Dios y en uno mismo. En la recuperación orgullosa del “nombre” y de la “palabra”, ya sea por continuar una herencia recibida o para crear una herencia a partir de uno mismo.De hombres plantados contra todo, de hispanos y de gauchos.
      Una recomposición intelectual, que piensa en pos de la verdad, del bien y la belleza sin cálculo de oportunidad  ni falsas prudencias, sin rebusques ni sofismas que buscan remates interesados, y sin concesiones al lenguaje de los prefabricados artefactos de la filosofía y el derecho modernos
      Una recomposición religiosa que busca a Dios en el camino de la soledad entre el gentío del calvario.
      Una puesta en juego de todas estas cosas ¡hoy y ya!, urgente, impostergable. (Un poco joseantoniano).
       El entrismo es en sí mismo la postergación de todas estas cosas, la postergación en la estrategia para un plan futuro. La vida a medias, el amor reprimido, la moral callada, la conclusión intelectual detenida, disfrazada u ocultada; la religión abajada.
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    Muchos habrán leído la “amenaza” que nos lanzan los cazadores de Infocaótica. La de que para concluir debemos recorrer el proceloso camino de las analogías, de las distinciones y de todos esos laberintos  que se nos hacen incomprensibles a los pobres mortales y con los que nos acusan de simplistas y univocistas; caminos que por no haberlos transitado, parece que no entendemos estas conclusiones que nos resultan equívocas y nos hacen creer que es por simplones. Estas telarañas que tejen para evitar la idea de que todo lo bueno es simple como es simple la belleza y como es simple la Verdad. Pareciera que aquel fin del hombre que es simple en San Ignacio ya no es simple en Tomás de Aquino, pero no teman,  no es así. Sigue vigente el sermón de la montaña y de los simples será el reino de los cielos.
Para perder este susto a los intelectuales enredadores tomemos un ejemplo: Calderón Bouchet (y lo tomo expresamente porque su obra consiste especialmente en esa liberación del academicismo pedantón). Veamos su libro “Sobre las causas del Orden Político”, donde  hace un análisis minucioso de la etiología de la política. Ninguna de estas categorías se le escapa, fines inmanentes y trascendentes, intermedios,  analogías, naturaleza y gracia, y todas estas necesarias distinciones  que ustedes con temor saben que jamás abarcarán y  que quizá creen que es por ellas que estos hombres encuentran razones para lo que en un primer reflejo parecería inaceptable. Y con ellas en la mano, este  autor  llega a nuestros días y nos dice, en este mismo libro y ya sin más: “Si una sociedad deja su formación librada al azar de las querellas electorales, de las trapisondas financieras o del caos revolucionario, deberá reconocerse la ausencia de esfuerzos para estar bien dirigida.”… “Se dirá que no tomo en cuenta la altura de los tiempos… Efectivamente no la tomo en cuenta. Más: considero un deber moral combatir esos adefesios filosóficos y probar que fuera de nuestra cabeza no tienen existencia. La tarea es ímproba y el efecto aparentemente nulo, pero Dios quiere que seamos sus servidores inútiles y demos testimonio de la verdad sin preocuparnos por los resultados temporales de la acción.”… “no podemos contemplar la aristofobia del hombre contemporáneo sin un estremecimiento de asco. No puede concebirse un futuro decente construido por una minoría anónima cuya única virtud es saber explotar el terror o las ilusiones de la masa.”  “EN ESTE MUNDO MODERNO, DONDE TODO LO CUALITATIVO COMO LA AUTORIDAD, HA SIDO SACRIFICADO AL NÚMERO, EL DESPRECIO Y EL DESINTERÉS SON DOS ESCUDOS SEGUROS PARA ABROQUELAR LAS BUENAS CONDICIONES DEL ÁNIMO CONTRA LOS EMBATES DE LA VULGARIDAD.
      Es decir - simples lectores - que un autor que maneja todas las categorías filosóficas necesarias para el tratamiento del instituto, que escribió un libro de seiscientas páginas sobre la ética (de lo que dio cátedra durante años),  llega a la misma conclusión que usted llega desde el sentido común. ¡Esto da asco! ¡El desinterés y el desprecio de esto se hace necesario para salvarse como hombre!  No vayan a creer que se trata de que las disquisiciones filosóficas van a justificar una tendencia que toda alma noble rechaza.
       ¿De qué quiere salvarnos? Y aquí está el meollo de todo el entrismo. ¡De una VULGARIDAD!
      El entrismo es sin más una vulgaridad, y quien no experimenta esto desde la reacción vital… sigue con su vida, su moral, su intelecto y su religión, teñidas de esa vulgaridad. Pero entendamos bien, esto no se trata – solamente – de una cuestión de “bon gout” de vieja del barrio norte. (Cuando a Camus le dieron el premio nobel, un amigo le dijo que aproveche a cambiar el Citroën de doce caballos por un coche americano. “Nooo… es una vulgaridad” dijo. Eso es “bon gout”), sino que se trata de que el cristianismo es un proceso de ascenso, espiritual y cultural, y tanto el ralliement como el entrismo crudo, son procesos de adaptación a realidades más vulgares, son descensos. El Concilio Vaticano II es un proceso de adaptación al mundo moderno, es un descenso. Y en este sentido, todo ralliement y todo entrismo, suponen un proceso de “descristianización”. Hay que parecer menos cristianos y ser más vulgares para adaptarse al medio normal de vida.
    En este proceso de vulgarización y de descristianización, se puede haber seguido siendo cristiano y hasta tomista, pero desde una nueva perspectiva cultural. Nos explicamos: la política pensada por Santo Tomás se entiende y se culmina en un San Luis de Francia. Cuando esta misma política se aplica para terminar en Perón o en Macri, hay un abajamiento de todo el conjunto que lo deforma hasta hacerlo irreconocible. Es como tocar la novena de Beethoven con  un conjunto cumbiero (recuerdo ahora los esfuerzos por mostrar el Tomismo de Sampay ¿?). Es impensable el hacer fuerza al tomismo para analizar una realidad como la partidocracia actual; los retorcimientos que sufrirá lo harán irreconocible.
   El cristianismo es una doctrina pero también es una realidad anímica que hace del cristiano un hombre distinguido – no masa -  un hombre de familia, de trabajo, de amor, de poesía, de arte, de lecturas (aunque sea el mínimo de la Misa dominical).  Y los tipos que se han cultivado en la profundidad anímica de la verdadera cultura cristiana, jamás podrán aceptar esto, ni ser aceptados ni comprendidos en la extensión de su repugnancia.  El entrismo es el abandono de la vergüenza, es “entrar” a una bailanta de suburbio con toda la familia y en ese ambiente hablar de política.
       Infocaótica tiene razón. No es este el lugar de hacer filosofía y mucho menos con nosotros;analizar desde el tomismo el partidismo democrático sólo nos puede provocar arcadas; es una tarea que para emprender hay que dejar todo eso de lado con total desprendimiento. Que hagan sociología. 
       La actitud del entrista viene teñida por la satisfacción de un “interés”  burgués (seguridad, confort, salud… ¡¡¡puaaj!!!)  Que aunque necesario, ya desanclado de una empresa grandiosa y circunscripto sobre sí mismo, resulta vomitivo (siendo que aun dentro de una gran empresa política, estas cosas son meras utilidades dadas al cuidado de los rústicos ¡y ahora resulta que los rústicos se hacen intelectuales!). Es preferible a esto terminar la vida a tiros con los cacos en una calle llena de baches, o robarse la plata de los pobres e irse a vivir a Miami (en ambos casos hay cierta “cavalleria rusticana”).
       El entrismo, tanto político como el filosófico, implica una necesaria  vulgarización del cristianismo. Es un proceso de descristianización de nuestra realidad anímica, en pos de mantener intereses plebeyos y burgueses. Hay que desperdiciar con largueza la posibilidad de un poco más de confort, de dinero, de bienestar y, aún de un proselitismo cristiano mediatizado que se termina encarnando en realidades mostrencas (como la evangelización del Cura Scalia). Porque llegará el día en que seremos irreconocibles para el mismo Cristo.

 Los despido con una cita de un tipo noble, Henry de Montherlant: “El desinterés tiene el mérito de sacaros de la vulgaridad, pero lo hace con seguridad. Cuantas veces que pudiendo tomar, no habéis tomado, os dais a vos mismos cien y mil veces más de lo que podríais haberos dado tomando. De todas las ocasiones voluntariamente desaprovechadas, os haréis en el mundo invisible una catedral de diamantes.”